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Relaciones

Poner límites no es egoísmo

Por Cristina Conesa Romero · 4 min de lectura

A muchas personas les cuesta decir que no. Sienten que poner un límite es ser egoísta o hacer daño. En realidad, los límites sostienen las relaciones sanas.

Qué es un límite

Un límite es simplemente comunicar qué estás dispuesto a hacer y qué no, con respeto hacia ti y hacia la otra persona. Es el punto medio entre ceder siempre (estilo pasivo) e imponerte pasando por encima del otro (estilo agresivo). A ese punto medio lo llamamos asertividad.

Por qué cuesta tanto

Detrás de la dificultad para poner límites suele haber miedo al rechazo, culpa o la costumbre de complacer para sentirnos queridos. Aprendimos que decir que no podía traer conflicto, y elegimos la paz aparente a costa de nuestra necesidad.

Sin límites aparece el resentimiento

Ceder de forma constante no evita el conflicto: lo aplaza y lo mete dentro. Con el tiempo se acumula malestar y resentimiento, que acaba filtrándose en la relación de formas menos claras. Paradójicamente, no poner límites suele dañar más el vínculo que ponerlos.

Cómo empezar

Ayuda hablar en primera persona y ser concreto: "necesito que...", "no voy a poder...", "prefiero que...". No hace falta justificarse en exceso ni pedir perdón por tener una necesidad. Un no dicho con respeto no rompe una relación sana; la hace más honesta.

Recuerda: este contenido es divulgativo y no sustituye la atención psicológica individualizada. Si estás pasando por un momento difícil, buscar acompañamiento profesional es un buen paso.

¿Te ha resonado?

Si quieres trabajar esto con acompañamiento, podemos vernos en una primera sesión.

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