Autoconocimiento
Conocerte mejor: por dónde empezar
Por Cristina Conesa Romero · 4 min de lectura
Conocerte no es mirarte el ombligo. Es entender cómo funcionas para dejar de repetir en automático y poder elegir con más libertad.
Por qué ayuda
Cuando reconoces tus patrones (qué te dispara, cómo sueles reaccionar, qué situaciones te repiten la misma película), ganas un pequeño espacio entre lo que pasa y lo que haces. En ese espacio está la posibilidad de responder distinto en lugar de reaccionar como siempre. A esa capacidad de observarte se la llama, en parte, mirada metacognitiva: pensar sobre cómo piensas y sientes.
Tus valores como brújula
Autoconocerte no va solo de detectar lo que te cuesta, sino de tener claro lo que te importa de verdad. Cuando conoces tus valores (qué tipo de persona quieres ser, qué quieres que ocupe tu tiempo), las decisiones se vuelven más sencillas: puedes preguntarte si lo que haces te acerca o te aleja de eso.
Herramientas sencillas para empezar
No hace falta nada complicado. Observar lo que sientes sin juzgarlo, escribir de vez en cuando lo que te pasa por la cabeza (poner en palabras ordena y da perspectiva) y fijarte en los patrones que se repiten son puntos de partida con respaldo. La terapia, cuando toca, es también un espacio privilegiado para verte con otra mirada.
Un proceso, no un destino
Conocerse no se termina nunca del todo, y está bien. No se trata de tenerte descifrado, sino de mantener una relación curiosa y amable contigo a lo largo del tiempo.
¿Te ha resonado?
Si quieres trabajar esto con acompañamiento, podemos vernos en una primera sesión.
Reservar sesión